MERCYFUL FATE
Melissa
Hablar de MERCYFUL FATE es hablar de la historia del Metal desde sus raíces más oscuras y ritualísticas. Precedidos por bandas como BLACK SABBATH, JUDAS PRIEST o UFO, este culto danés liderado por el legendario King Diamond vino a revolucionar la creciente escena metalera a principios de los 80's con su EP homónimo, que marcó cimiento para la salida de una de las grandes joyas de su discografía y del Heavy Metal en sí, precursora del nacimiento del Metal extremo bajo su alero: "Melissa" (1983).
Con puro mirar la portada se siente el olor a azufre: una presencia demoníaca nos invita a entrar a esta ceremonia que arranca vertiginosamente con "Evil", temazo donde los músicos se despliegan en éxtasis acompañados por la omnipotente voz del 'Rey Diamante' con su versátil teatralidad. Un ritmo catártico a ratos y con solos que rozan la locura en esta invocación al cola e' flecha.
"Curse of the Pharaohs", trae consigo una atmósfera más egipcia, parecido a lo que haría IRON MAIDEN poco después en "Powerslave" (1984), manteniendo un aura de misterio ocultista. El disco en sí resulta en una experiencia inmersiva en este tenebroso y ceremonial mundo que nos presenta el quinteto danés dirigido por el icónico King Diamond, que se luce en cada corte con su expresiva interpretación, tocando el alma en su devenir por estos sombríos parajes.
"At the Sound of the Demon Bell", es otro tema fascinante con mucha fuerza y oscuridad, donde se lucen en guitarras el dúo compuesto por Hank Sherman y Michael Denner con excelentes riffs y solos. Pero si hay un corte que para mí represente todo el poder oscuro que alberga este rito, es "Satan's Fall"; riff pulentos, solos memorables, cambios de ritmo e intensidad y un Diamond que brilla en todo su esplendor. Joder, esto es arte.
Y para cerrar tan magna culto, nada menos que "Melissa", un corte que se ha transformado en un clásico imperdible del Heavy Metal, demostrando que el mal ha llegado para quedarse y que esto recién empieza.
Se han abierto las puertas del infierno. En tan solo 40 minutos, MERCYFUL FATE nos ha iniciado con esta oscura ceremonia en el mundo de lo más profundo y retorcido del Metal, abriendo paso a horrores aún ocultos, que empezarán a crecer bajo su alero en los años siguientes con una enfermiza proliferación de las artes oscuras en torno a esta música extrema. Un discazo para repetir una y otra vez como si de un mantra satánico se tratara. Que caiga la ruina sobre el mundo sin piedad.
Por Hernán González U.
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