SUFFOCATION
Effigy of the Forgotten

Hablemos de un monumento a la brutalidad técnica. Cuando los compas de SUFFOCATION parieron "Effigy of the Forgotten" en 1991, no solo estaban componiendo un disco, estaban cincelando un monolito que transformaría el ADN del Death Metal para siempre. Este álbum no es una simple colección de canciones: es un manifiesto sónico de bestialidad quirúrgica que marcó un antes y un después en la escena extrema.

Frank Mullen, Mike Smith, Terrance Hobbs y Doug Cerrito no venían a jugar ni a echar la talla. Cada riff es como un bisturí desafilado atravesando las convenciones del género, creando un sonido tan denso y complejo que literalmente reconfigura los límites de lo que se consideraba Death Metal hasta ese momento.

Desde su despiadado arranque con "Liege of Inveracity" y "Effigy of the Forgotten" -que son verdaderas obras maestras del brutalismo técnico- la densidad armónica, los blast beats inmisericordes, los atrapantes y repentinos cambios de ritmo más las vocalizaciones guturales de Mullen hacen de estas canciones un himno a la obscenidad y lo grotesco; constituye con la totalidad de la placa una ominosa máquina de guerra, donde la precisión matemática convive con una ferocidad animal siempre al límite del frenesí. "Infecting the Crypts" y "Seeds of the Suffering" son fiel reflejo de aquello, combinando esa sensación de pesadez con un pulso descontrolado de un momento a otro, en un asedio que pareciera desenfrenado, pero que tiene calculado cada azote en su tortura corporal.

La producción de Scott Burns -ese alquimista del sonido extremo que ha trabajado con DEATH, CANNIBAL CORPSE, ATHEIST, CYNIC, DEICIDE, OBITUARY y tantas leyendas más- captura la esencia de la banda de forma magnífica: un rugido metálico que suena simultáneamente mecánico y orgánico. Los riffs de Hobbs y Cerrito son como algoritmos sonoros que desafían la comprensión musical tradicional, cuyo desempeño brilla aún más en la carnicería con demenciales solos que lanzan entre golpe y golpe.

Cerrando el análisis, me gustaría destacar "Reincremation", temazo que cuenta con la participación de George Corpsegrinder haciendo segundas vocales, y "Jesus Wept", final majestuoso de este monolito que le da un cierre impecable a su trabajo en un timing perfecto: un sello de sangre, huesos y carne desgarrada que mantiene congelado en el tiempo a esta inmisericorde máquina asesina con plena vigencia para matar.

"Effigy of the Forgotten" no solo definió el Brutal Death Metal, lo parió. Sus estructuras complejas, cambios de tempo impredecibles y una técnica instrumental que borda lo inhumano influyeron directamente en generaciones enteras de bandas como CRYPTOPSY, DYING FETUS y ORIGIN. El presente LP es un tratado de anatomía musical donde cada segundo está calculado buscando provocar el máximo impacto sonoro. No busca complacer, busca desgarrar; es un documento histórico del género. Un disco que no pidió permiso: simplemente llegó a reventar los paradigmas de la música extrema. Esta joya merece ser acompañada por algo que la haga collera en lo que a intensidad se refiere: Luptopia de Jester, una cerveza intensa y despiada. El amargor es firme y permanece en boca por un buen tiempo además de la explosión de sabores y aromas cítricos, frutales, resinosos, y herbales balanceando las sensaciones y llevando los sentidos a otro nivel. Una combinación bomba que fijo te dejará hecho bolsa.

Por Hernán González U.

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